miércoles, 12 de septiembre de 2018

Acoso callejero y miradas violadoras no son "piropos"

Salgo de mi casa y mientras espero el bus, trabajadores de una construcción cercana, tiran besos y gritan 'que guapa mi reina', sus palabras suenan inofensivas pero sus miradas son violadoras; enojada tomo el bus y continuo mi ruta hasta llegar al centro. Me bajo y solo en tres cuadras escucho a seis señores más decir cosas sobre mi cuerpo, las miradas violadoras continúan, todo se repite de regreso a casa.
Cuando salgo con mi madre a la calle no puede faltar el chofer de bus que le grite suegra; esas situaciones las pasamos todas las mujeres a diario, algunas les toca peor.
Entonces resulta que ahora salir a la calle para las mujeres se torna un suplicio, pues, tenemos que lidiar con el lenguaje morboso de los hombres, que según ellos solo se trata de "piropos", pero ¿en qué momento nosotras pedimos escuchar obscenidades sobre nuestros cuerpos? Lo más indignante de la situación es que si intentas callar alguno te insultan y amenazan.
Te explico que el acoso se realiza mediante miradas lascivas, piropos subidos de tono, silbidos, besos, bocinazos, jadeos y otros ruidos, éstos obscenos, comentarios sexuales, directos o indirectos sobre el cuerpo, fotografías y grabaciones del cuerpo, no consentidas y con connotación sexual, en los buses agarrones, manoseos, acercamientos con pretexto de la estreches y la hora pico, persecución y arrinconamiento, masturbación con o sin eyaculación, y exhibicionismo.
No tenemos por qué acostumbrarnos a vivir bajo la sombra de aquellos morbosos que se creen dueños de nuestro cuerpo. Y no, no es culpa de andar sola, ni de vestir con minifalda, la culpa es del sistema que inculca en la sociedad a la mujer como objeto de morbo.
La normalización del acoso en nuestra sociedad machista hace que la solución sea criar de mejor manera a nuestros hijos, exigir respeto a los medios de comunicación porque bormalizan la desnudez de la mujer en spots publicitarios televisivos, vallas en las calles y portada de revistas, y claro si no queremos continuar con violaciones, miradas acosadoras y roces en los buses; mujer quiérete y no te prestes para la normalización del acoso posando en desnudes en los medios que te mencioné.
"Mujer: ni sumisa, ni devota, te quiero libre, linda y loca."

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