viernes, 24 de agosto de 2018

DEJAMOS DE SER UNA TIERRA DE PAZ


De vez en cuando mi hijo me preguntas sobre cosas que realmente no sé qué decirle por que no son de mi tiempo. Pero hace algunos días me preguntó que les pasó a los periodistas.  Su pregunta exacta fue: ¿Papá a los periodistas por que los mataron?...

Le dije, que eso fue cosa del destino que estaba predestinado el morirse. Todos nacemos crecemos, tenemos familia y en algún día tarde o temprano tenemos que morir.
¿Los periodistas corren mucho riesgo? ¿A ti te podrían matar?... Y se me hizo un nudo en la garganta.
En realidad como le explicas a un niño de 10 años, que lo que pasó fue un acto de crueldad. De maldad en toda su máxima expresión. Que quizás no sea culpa de nadie. Los tres fueron secuestrados y asesinados  cumpliendo con su labor. Ganándose los reales necesarios para vivir. Quien iba a pensar que trabajando para vivir encontrarían la muerte!!!
Desde que fueron secuestrados: el periodista, el reportero gráfico y conductor de diario El Comercio, creo que todos sabíamos cuál sería el desenlace. Estoy más que seguro que desde el mismo Presidente, hasta el más simple de sus acólitos expresaron: Chuta a estos manes los matan (con acento serrano).
Y así fue. A los 17 días de que se supo del secuestro, circularon fotografías de tres; los tres que un país entero exclamo se los salvara; si los tres aparecieron encadenados y con perforaciones de proyectiles en su cuerpo y en las gráficas era evidente que con vida ya no estaban.
Y al día 18, más asustado que indignado o arrepentido, aparece el Presidente de todos comunicando lo que ya todos sabían, pero que el gobierno tardó en reconocer.
¿Papá a ti te podría pasar lo mismo? Volvió a preguntar mi hijo. Le dije no mijo… no solo a mí. A todos, a todos lo que creemos que vivimos en un país con la seguridad para caminar libremente por nuestra tierra como lo reza la Carta Magna.
A todos los que confiamos en un gobierno que anuncia seguridad a viva voz, pero que no sabe cómo enfrentar la ola de violencia que crece en el país. Porque no es solo la frontera, esto corre el riesgo de propagarse por cada una de las ciudades de las 24 provincias del Ecuador.
Dejamos de ser una tierra de paz para convertirnos en un atractivo lugar de violencia. El gobierno sabe y conoce el inicio de todo esto. No es sólo sangre de periodistas la que ha derramado este narco-conflicto. Son soldados, policías y ciudadanos quienes ya engrosan la lista en este 2018 por atentados contra la vida.
¿Papi esta dura la cosa? Si papá esta tan dura que ya secuestraron dos ecuatorianos más y el gobierno no sabe hacer otra cosa que pedir que el famoso “Guacho” se comunique con ellos…

(Trabajo realizado el 17 de abril de 2018)

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