El ser periodista, comunicador, reportero, camarógrafo o
cualquiera de las actividades en la que se sale a la calle o se está donde “las
papas queman”, tienen algo en común. El riesgo que se corre.
Los riesgos en el periodismo son muchos. Va desde una picadura de mosco que podría provocar un dengue hemorrágico, hasta ser alcanzado por una bala perdida, o simplemente morir de la impresión por una escena trágica.
Los riesgos en el periodismo son muchos. Va desde una picadura de mosco que podría provocar un dengue hemorrágico, hasta ser alcanzado por una bala perdida, o simplemente morir de la impresión por una escena trágica.
El secuestro de un equipo periodístico del Diario El Comercio, el
pasado 26 de marzo en la frontera de Ecuador y Colombia, muestra el riesgo en
esta profesión y lo riesgoso de serlo. Un grupo subversivo, presumiblemente del
vecino país Colombia, serían los autores.
Se ha cumplido más de una semana y las noticias no han
transcendido. Que están con vida… Que están territorio colombiano dijeron…
Ahora que en territorio ecuatoriano… pero nada es concreto.
Una campaña, ejecutada por colegas ecuatorianos, “nos faltan 3” ha
cruzado las fronteras y ha logrado tener el respaldo de la comunidad mundial.
Nadie debe ser retenido contra su voluntad, mucho menos cumpliendo con su
labor.
Los periodistas solo somos un canal para informar de los hechos
que ocurren en el entorno. No somos parte de ningún conflicto, de ninguna
negociación de paz, solo comunicamos para que el lector, televidente u oyente
este informado de todo.
Los periodistas somos hijos, hermanos, padres, tíos, primos,
amigos, seres queridos; no podemos ser víctimas de un conflicto en el que sólo
somos el transporte de la información. Javier, Paúl y Efraín, deben volver a sus
casas para dar tranquilidad a sus familiares y al resto de la comunidad.
Periodismo es una profesión de riesgo, estamos expuestos a lo
incierto; sin embargo seguimos en pie de lucha. Nuestros compañeros deben ser
liberados, para que sigan con sus vidas y sus labores.
Este hecho, de más de una semana de acontecido, revela lo
vulnerable que es estar seguro en un país, en donde desde el 27 de enero se han
producido hechos que solo los veíamos en las noticias de nuestros vecinos del
norte y del sur.
Coche bombas, atentados a infraestructuras, secuestro de
periodistas... Qué sigue? Esperemos que nada grave, que no sea la liberación de
nuestros compatriotas, obreros de la comunicación.
(Trabajo realizado el 5 de abril de 2018)
(Trabajo realizado el 5 de abril de 2018)

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